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La Guerra Fría

La Segunda Guerra Mundial dejó un mundo dividido entre dos corrientes políticas: el capitalismo y el comunismo. Los principales bloques, líderes de las ideologías eran Estados Unidos y la Unión Soviética. Entre 1945 y 1991, que duró la Guerra Fría, jamás llegaron a declararse la guerra directamente pero sí compitieron en muchos aspectos incluidos la carrera armamentística y la espacial, creando una tensión que podría haber desencadenado en una III Guerra Mundial.

Todo comenzó en 1946, cuando ambas corrientes ideológicas dividieron el mundo con una frontera denominada Telón de acero. Se había creado una tensión brutal entre ambas potencias que fomentaba el odio entre todos los ciudadanos. Ambos líderes, Harry Truman y Stalin, exageraban sus discursos afirmando que el capitalismo y el comunismo respectivamente tenían planes para apoderarse del mundo mediante otra guerra mundial. Tal y como sucedió en las grandes guerras, las potencias en disputa tenían un juego letal de alianzas que, de confirmarse el conflicto, haría del mundo entero el campo de batalla. Por parte de Estados Unidos o bloque oriental contaba con el apoyo de todos los países democráticos, capitalistas y monarquías constitucionales donde destacaban Gran Bretaña y aquellos países que tenían una deuda con Estados Unidos tras la 2ª guerra mundial. Por parte de la Unión Soviética o ejército rojo contaban con Bulgaria, Checoslovaquia, Hungría, Polonia, Rumanía, Alemania Occidental, Cuba… y todos aquellos países que deseaban que triunfara el comunismo. Así comenzó un conflicto que podría haber destruido el planeta de haberse desencadenado en guerra.

guerra fria

Estados Unidos consideró que el equilibrio del bloque capitalista no consistía en una fuerte presencia militar en Europa, sino que se necesitaba resolver los problemas económicos de los países empobrecidos. Así se creó el Plan Marshall en 1947, que ofreció ayudas económicas evitando la subida al poder de partidos comunistas en los países debilitados. Al mismo tiempo se reconstruyeron ciudades europeas que habían sido destruidas durante la 2ª guerra mundial. Pero el plan estaba tan bien estudiado que Estados Unidos no tendría perdidas porque a cambio recibiría material que deberían haber comprado. Pero Stalin prohibió que sus países aliados participaran del Plan Marshall, considerando que era una forma de comprarlos por parte de su enemigo, y a cambio ofreció una serie de subsidios y canales de comercio conocidos como Plan Molotov. Además, Stalin fue muy crítico con las ayudas a Alemania (que estaba dividida en cuatro partes: Gran Bretaña, Francia, Estados Unidos y la Unión Soviética), porque fue el principal artífice de las dos guerras. En 1948 como represaria el líder soviético cerró las vías a Berlín Oeste, conocido como el Bloqueo de Berlín, imposibilitando los suministros. Los soviéticos aludieron al rearme de Alemania mientras que Estados Unidos trataba de mostrarse como benefactor. Se creó un puente aéreo destinado a superar el bloqueo y superó todas las previsiones, levantando el bloqueo de forma pacífica. Finalmente se acordó la reconstrucción de Alemania sin oposición.

Se creó el Kominform, plan para dominar las potencias satélites por parte del bloque del este. Por contra, en 1949, se constituye la OTAN, donde Estados Unidos encabezó la responsabilidad de defender Europa Occidental. Pero el escenario del conflicto se amplió a Asia, África y América Latina donde llegaron movimientos revolucionarios financiados por la URSS. En 1953 venció el comunismo en China e inmediatamente se movilizó la Unión Soviética para establecer una alianza. Esto unido a la perdida del monopolio de Estados Unidos en Europa, llevó a Truman a fortificar los sistemas de alianza, a cuadruplicar el presupuesto para la defensa y a aplicar una política de contención, tratando de aislar a la Unión Soviética de sus aliados e impidiendo que nuevas revoluciones cuajaran. Claro ejemplo de ello fue la guerra librada en Corea. Ambas potencias luchaban entre sí, la URSS para conquistar y Estados Unidos para librar.

En 1953 hubo un cambio de liderazgo tanto en Estados Unidos como en la URSS: Dwight D. Eisenhower y Nikita Khruschev. Esto llevaría a una nueva fase de la Guerra Fría. Además se produjo la ruptura de la alianza entre los soviéticos y China. Mao Tse Tung consideró que Khruschev no seguía la misma línea que Stalin y decidió tomar el liderazgo del bloque comunista. Claro está que Khruschev, aunque intentó la reunificación, no permitió que su país perdiera el liderazgo comunista hasta que llegaron a un enfrentamiento militar. Pero la tensión entre el bloque occidental y oriental estaba muy lejos de desaparecer. En la Guerra de Vietnan, al igual que en Corea, lucharon entre sí. Además Eisenhower aumentó la política de contención, afirmando que responderían con armas nucleares a cualquier agresión. La superioridad nuclear de Estados Unidos era evidente y en más de una ocasión los Soviéticos tuvieron que ceder ante la posibilidad de ser destruidos en poco tiempo. A partir de 1957 Khruschev, gracias a la carrera armaméntistica y al espionaje, se mostró confiando ante la superioridad de sus armas nucleares, pero incidió que no deseaba la guerra. Además tuvo lugar una carrera espacial donde ambas potencias intentaron llegar antes a la Luna para demostrar su superioridad tecnológica. Pero las disputas se extendieron a todo tipo de demostraciones, incluidas las deportivas, con el único fin de hacer ver que ambos bandos eran superiores sin llegar a la guerra.

En 1959, a pesar de los esfuerzos norteamericanos, la revolución triunfa en Cuba. Esto produjo que la tensión se trasladara entre Estados Unidos y Cuba, aprovechándose de ello la Unión Soviética. En 1960 Jonh F. Kennedy, el nuevo presidente de Estados Unidos, definió la Guerra Fría como “una lucha por las mentes de los hombres”. En 1961 Alemania volvió a estar en conflicto. La Unión Soviética exigió que las fuerzas militares que ocupaban Alemania Occidental desaparecieran, pero no fue así y se levantó una barrera de cemento y alambre que fue creciendo hasta convertirse el Muro de Berlín. Se consideró el símbolo de la Guerra Fría: la división del mundo representada en Berlín. Volviendo a Cuba, en 1962, la Unión Soviética fue descubierta introduciendo misiles nucleares, mediante navíos y submarinos, en su país aliado. Krhuschev aseguró que se trataba de una medida defensiva, para evitar un ataque de Estados Unidos sobre su aliado, pero la intención real era destruir la base militar de Turquía que apuntaba a Moscú. Estados Unidos ordenó un bloqueo naval, que fue burlado. Finalmente Kennedy cedió desmantelando su base de Turquía y comprometiéndose a no invadir Cuba a cambio de la retirada de la Unión Soviética de la zona. Esto podéis leerlo en un relato que he escrito: La crisis de los misiles en Cuba, inspirado en la película 13 días.

El periodo transcurrido entre 1960 y 1970, conocido como distención, dibujó un mapa del mundo donde no había sólo dos bloques, sino que muchas potencias eran independientes. Hubo un proceso reformador encaminado a garantizar el derecho de libre expresión y libertad de movimientos. El mundo se estaba descentralizando. La derrota de Estados Unidos en la Guerra de Vietnan, considerada como su primera derrota bélica de la historia, también ayudó a ello. Pero la supuesta ventaja de la URSS quedó neutralizada por el enfrentamiento con China. Berchev, el líder de China, solicitó ayuda a norteamérica que reforzaba su posición en Europa. Nixon, el nuevo presidente de Estados Unidos, firmó un acuerdo con Brezhnev para aliarse. Todo estaba en calma hasta que en 1970 la Unión Soviética intentó conquistar Afganistán y Estados Unidos se opuso. Pero tras una guerra civil, Afaganistán se convirtió al comunismo apoyado por la Unión Soviética que deshacía los disturbios. No fue hasta 1980 cuando Estados Unidos, de la mano de su nuevo presidente Reagan, sacó una nueva ley donde le permitía derrocar gobiernos soviéticos. Pero la URSS estaba ya sumida en una profunda crisis por el excesivo gasto militar. De esta forma los norteamericanos se destacaron como la potencia mas poderosa. En 1985 el nuevo líder soviético, Gorbachov, implantó nuevas medidas profundas que reconstruyeron el país podrido por la corrupción y que obligaron a la URSS a abandonar la carrera armamentística. Esto impulsó el diálogo entre Gorbachov y Reagan hasta que en 1989 tuvo lugar la caída del Muro de Berlín y otras concesiones que permitieron una revolución interna en Moscú. Sin embargo Gorbachov tenía una mano blanda con la política exterior, pero no así con los cambios radicales internos. No fue hasta 1991 cuando fue derrocado pacíficamente gracias a la independencia de las repúblicas de la URRS, convirtiéndose en Rusia y los países absorvidos.

He insertado vídeos hablando de cada situación porque es tan extenso el tema de la Guerra Fría que necesitaría muchos más párrafos para contarlo todo. Por este motivo lo que he hecho ha sido hacer un breve resumen de todo y si usted desea profundizar más en la historia le recomiendo que visualice los vídeos y lea el relato La crisis de los misiles en Cuba.

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