97 La leyenda de los dioses

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Nos situamos en la primera edad, cuando las tres razas aun eran una. No había ningún tipo de diferencia, todos permanecían unidos sin cuestionarse su pasado. No existía ni el egoísmo, ni la política, ni la religión, ni el poder. El único patrón era la buena convivencia.
Una noche, siete seres encapuchados se acercaron sigilosamente por el mar, sobre un bote. Cada uno de ellos portaba consigo un candil que hacía posible distinguirlos en la espesa niebla que envolvía la penumbra de la luz de luna. El paso por las aguas fue lento, lo que permitió que cientos de testigos los esperaran incrédulos en la costa.
Cuando el bote alcanzó tierra, en la ciudad que ahora conocemos como Omit, los extraños visitantes bajaron efectuando unos movimientos que parecían hipnotizar. Caminaban sin rozar el suelo, flotando ligeramente. La muchedumbre que observaba se quedó completamente inmóvil y los siguieron sin formular palabra. Pasaron unos minutos así, hasta que alcanzaron la plaza central del antiguo pueblo. Una vez allí, aguardaron unos instantes mientras nuestros antepasados se aglutinaban alrededor formando un circulo místico.
El tiempo se detuvo en aquel preciso momento. Desde entonces la historia giró, avanzando frenéticamente con acontecimientos increíbles. Pero, ¿qué ocurrió para desencadenar un cambio tan radical? Ahora lo verás.
Los seres encapuchados también formaron un círculo entre ellos. Se agarraron de las manos y parecieron meditar. Poco después, uno de ellos se introdujo en el centro de ambos círculos y extendió los brazos, al menos la túnica se arqueó. También levantó lo que parecía su cabeza hacia el cielo y comenzó a hablar con una voz casi tenebrosa.
-No sintáis miedo, pues no venimos a intimidar. Nuestro propósito consiste en arrojar la luz que pueda salvar vuestro destino. ¿Nunca os habéis preguntado de donde venís? ¿Cuál es vuestro cometido en la vida? o ¿Cuál es el futuro que os aguarda? -las palabras formuladas por aquel encapuchado derramaron curiosidad mezclada con fuerte terror, pero nadie pudo siquiera hacer el menor ruido. El silencio fue absoluto a espera de que prosiguiera con el discurso divino- Hoy el telón será descubierto, será revelada una terrible verdad que os pesará para el resto de vuestra existencia. El escenario que encontraréis jamás lo hubierais imaginado, ni siquiera en vuestras peores pesadillas, pero es tan real como el mensaje que os trasmitimos esta noche. ¡Oh, hermosos míos, cuanta falta le hacíais a estos prados! Sois la nueva especie que coloniza este continente. Abrir vuestros corazones, que el odio enturbia el entendimiento. Abrir vuestras almas, que el secreto será revelado. Abrir vuestros ojos, que los acontecimientos representarán cada descripción, desde este momento hasta el día del fin…
Una luz en el centro, rodeada por otras seis luces, y estas siete luces por todos los testigos. Representa el momento donde donde todo adquiere sentido, desde nuestro origen, a nuestro futuro. Así continúa:
-Venimos de un mundo donde las fronteras están adornadas con flores de amistad. Nuestro territorio es un hermoso prado de una extensión infinita, con lagos de agua pura y aromas de fragancias exóticas. Vivir aquí es gozar de felicidad y eternidad. ¡Alegraos! Deseamos compartir el paraíso con vosotros, pero no todos seréis aceptados. Debéis superar una prueba, que arrancará las máscaras de vuestros corazones. Fijaos: somos siete, los siete dioses de los hombres. Debéis escoger al dios verdadero para conseguir la llave que abre nuestro mundo. Un regalo que estamos dispuestos a entregar a aquellos que superen el reto, porque de esta manera sabremos que son afines a nuestras necesidades. Adorar al dios adecuado, porque sino seréis polvo sobre polvo, bajo el mar.
El mensaje transmitido derrumbó los ideales que existían por aquel entonces y crearon otros nuevos, basados en el enigma aquí planteado. Pero no acabó ahí.
-Cada uno de nosotros engendraremos un Hijo que gobernará por un cierto tiempo sobre una parte de la humanidad. Nuestros Hijos adorarán un elemento que será catalizador de nuestro poder, y nos representarán en la política de su gobierno. Así ocurrirá hasta que suceda el fin de los tiempos y regresemos para salvar a los elegidos de la destrucción total.
Esta nueva afirmación es lo que hoy en día ocurre en el gobierno. El antiguo rey Llewin, fue rey de los hombres del sur hasta el fin de sus días, cuando Darío ocupó su lugar.
-Sin embargo, con estas palabras no bastan, porque las nuevas generaciones podrían tomarlas como una simple leyenda. Por este motivo, además de formular hoy aquí este enigma, os damos la clave para resolverlo, que confirmará en la historia la existencia de este momento y nuestro paso por aquí: un libro sagrado que contiene el motivo de nuestra visita en un evangelio origen y siete evangelios más, de las memorias de los siete semisioses que gobernarán a la humanidad.
Otro de los encapuchados abre su túnica y del interior saca un libro humeante con letras grabadas en fuego: El enigma de los dioses. Se lo dá a uno de los testigos que lo coge inmediatamente.
-En este libro encontraréis profecías de un horrendo futuro. Con cada nueva señal, ahí reflejada, el tiempo del fin se aproximará. Finalmente todo cuanto hay escrito acabará sucediendo. Por eso, apostad por el dios que ocupe vuestro corazón y rezar por que hayáis aceptado. Si fuera así, todo dolor y sufrimiento será compensado. Esta es nuestra promesa.
Una vez comunicado el mensaje, y dejado las pruebas de su veracidad, los visitantes se marcharon por donde habían venido. Jamás volvieron a verlos. Desaparecieron como si nunca hubieran existido. Sin embargo, todo cuanto transmitieron se fue cumpliendo.
El libro fue copiado a mano y se repartió por el mundo. Pero desde hace años El Gran Consejo de los Importantes decidió que fueran quemadas todas las copias y el original ocultado. La verdad que se esconde aquí es tan horrorosa que si cayera en personas no preparadas, extenderían el terror por doquier y perderíamos el control. Sin embargo esto está cada vez peor y las señales son tan claras que el terror nos envuelve sin necesidad de leer las profecías.

Continúa leyendo 98 Kerwin o visita el índice de Los reinos del sur, la primera novela de la trilogía, El enigma de los dioses.

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