65 Jonhy

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Entro en la sala donde una persona me espera revisando papeles.
-¡Buenos días Jonhy! Me presento: Yo soy Jean, mestro de las enseñanzas avanzadas.
Jean se muestra muy amistoso. Me estrecha con fuerza la mano, mientras desencadena un conjunto de frases a un ritmo de pronunciación endiablado.
-Muy bien -respondo, intentando comprender todo lo mencionado- ¿Y qué hay de mi programa de aprendizaje?
Al contrario de lo esperado, no lo descoloco, sino que comienza a recitarme otra lista de interminables puntos, donde destacan tres: Un aprendizaje intenso del funcionamiento del mundo, así como del sistema y del protocolo para los diferentes acontecimientos. También seré adiestrado en el arte del arma en Rasel a cargo del mismísimo Sir. Y por último tendré audiencia con distintos señores para consolidar mi poder con amistades poderosas.
Asiento fascinado. ¡Es lo que siempre había soñado! No sólo voy a tener conocimiento exacto de lo que ocurre en las altas esferas, sino que también podré tomar partido y participar en las grandes decisiones. Mi piel se estremece de júbilo, mi corazón enloquece de excitación…
-¿Cuándo empezamos? -pregunto ansioso.
-Ahora mismo si así lo deseas.
-¡Por supuesto que sí!
Mi entusiasmo es palpable y Jean no se hace esperar.

Entre sus cosas, encuentra un mapa de Omit Ozak. Sobre el plano se muestra con mayor claridad los detalles de la zona norte del continente, donde se encuentran los Reinos del sur. Según va dándome explicaciones de los diferentes puntos, hace una indicación con el dedo.
-Nos encontramos aquí -señala claramente la ciudad con forma de estrella situada en el centro y en el sur del mapa-. Esta ciudad fue construida hace pocos años para desarrollar un nuevo plan de aprendizaje -prosigue seleccionando cuidadosamente las palabras-. Verás… hasta ese momento, señores de todas las ciudades copulaban con las mujeres de Elfas. Las mujeres que engendraban vida se trasladaban a Aisi, donde recibirían cuidados hasta dar a luz. Cuando los niños alcanzaban una cierta edad, eran trasladados a Zais para comenzar su educación. Pero esto cambió hace poco -se detiene unos instantes al ver que mi curiosidad es absoluta, para dotar de mayor intriga su explicación-. Hace unos años se decidió que la nueva descendencia debía tener sangre real. Entonces, se cambió el protocolo. Desde entonces es el mismo Darío quien visita todos los años Elfas, copula con las mujeres, dando lugar a seres humanos más perfeccionados. Personas más inteligentes y más resistentes que precisaban un programa de educación y adiestramiento más avanzado para poder desarrollar todas sus cualidades.

Poco a poco voy metiéndome en la cabeza todas estas ideas, que no hacen sino darme conciencia de la tremenda responsabilidad que tengo.
-Por eso se creo el centro de Priedni, una primera educación para los niños superdotados que posteriormente continuarían su aprendizaje en Zais, con una remodelación del programa, o directamente en la ciudad en la que desean trabajar, para su correcta especialización.
-Está ahí lo comprendo todo perfectamente.

Continúa leyendo 66 Kathy o visita el índice de Los reinos del sur, la primera novela de la trilogía, El enigma de los dioses.

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