6 Simón

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Comienza a haber un ligero temblor. Chispazos de tensión recorren mi cuerpo. Va a ocurrir algo desconocido e imprevisible que dará inicio a la tempestad. Corro hacia la ventana. Las luces del pueblo enseñan polvo, una nube de polvo que no permite ver más allá. Mis recuerdos se mueven agitados. Las naves se acercan. Ya lo he vivido y las señales son claras. Pronto aparecerán, con una aureola de de aire, con una forma indescriptible, con unos colores inimaginables. Mostrando un ritmo de superioridad, descubriendo temores olvidados, encogiendo los cuerpos de quienes los observamos desde la lejanía. Hay un mal presentimiento que consigue hacerme dudar. las pareces quietas lo saben, el silencio mudo lo sabe, la imagen ciega lo sabe. Es un horror en el espejo de la noche. Es un grito en la memoria arrancada. Es un temblor inmóvil. Puedo sentirlo y puedo sentir el miedo acechándome como una oscuridad sin recuerdos, como un vacío sin borde. Avanzan, construyendo temores y descargando la inestabilidad. Consiguen su objetivo y no se detienen para comprobarlo. Consiguen nuestro temor y no se detienen para su satisfacción.
-¡Vamos! -dice mi madre con nerviosismo.
-¿A dónde? -pregunto confundido.
-No hay tiempo de explicaciones. ¡Vámonos!
Mi madre nos coge, a mi hermana Kristy y a mí, a cada uno de una mano. Salimos hacia la calle apresuradamente. Es la primera vez que salimos de noche mientras está vigente el toque de queda. Pero me temo que hoy se ha hecho una excepción, porque no somos nosotros los únicos que corremos por las calles de noche. Vemos otras familias por el camino. Todos nos dirigimos a la casa de Danny, por alguna extraña razón.
La oscuridad que avanza alrededor del camino iluminado, me asusta. Nunca pensé que fuera así, separando el mundo entre lo visible y lo no visible, entre lo conocido y por conocer. Es una barrera tan grande que me obliga a apartar la mirada y ver la luz.
Por fin llegamos a la casa de Danny, junto a otras familias. Nos abren la puerta y entramos con el terror incrustado. Allí hay un círculo con amigos sentados en el salón. Nos sentamos con ellos, mientras los adultos se quedan conversando en la entrada. Estamos todos muertos de miedo, incluso los adultos parecen conversar con el miedo reflejado en sus ojos.
-¿Qué ocurre?
Nadie sabe responder. Están todos paralizados. Después de estar así un rato, se acerca el padre de Danny para darnos instrucciones.
-Bueno chicos, ya sabéis lo que tenéis que hacer. Estar aquí sentados, quietos, hablando. Si necesitáis algo, pedírselo a Danny.
Nadie responde. Sólo una afirmación sorda por parte de Danny parece dar confirmación a las palabras de su padre. La falta de luz ensombrece su figura.
-Nosotros tardaremos unas horas. Hasta luego.
Cuando el padre de Danny se marcha, junto con el resto de adultos, nos encontramos a solas y temerosos. Todas a una, nuestras miradas contemplan la puerta, deseando que vuelva a abrirse con nuestros padres al otro lado. Pero el tiempo no avanza y cada segundo es un desafío lleno de intriga, miedo y dudas.

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Ángelus
Español, escritor y autor del blog "El enigma de los dioses". También creó en blogger el blog que dió vida a este proyecto: "Eterno y Cambiante" y es el editor más activo de la web. [Ver Biografía]

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