3 Jonhy

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¡Por fin acabaron las clases! Tras una mañana cargada de información, llega el deseado descanso. La mayoría de mis compañeros suelen pasar este tiempo relajándose en la sala de descanso, en la biblioteca o en el patio, donde decido ir esta vez. Allí me esperan Quinn, Kart, Lucky, Kerwin y Erick.
El patio es un gran parque dentro del centro de Priedni. Es el único lugar desde donde podemos ver el cielo. Justo en el centro hay una fuente con un dios dibujado en piedra: Darío, el padre del presente rey. Un chorro de brillante líquido escapa de sus ojos. Significa que está ciego mientras la oscuridad no cubre. Cuando esta aparece, sus ojos dejan de derramar ceguera para encender la luz que protege al mundo. Hay una inscripción que dice así: “Darío: dios de la noche”.
-¿Qué piensas hacer tú, Jonhy? -pregunta Quinn.
-¿Cómo? -digo sin saber a que se refiere la pregunta.
-Estamos hablando de las opciones que nos ha dado el maestro del arte.
Me quedo pensativo durante unos instantes.
-Todavía me lo tengo que pensar. Estoy dudando entre sabiduría mental y cultura general.
-¿Lo veis chicos? -habla Quinn– No lo piensa hacer.
Los observo y sus miradas parecen juzgarme. Kart agacha la mirada y suelta una carcajada. Lucky se extraña al igual que Erick.
-¡Explicaos! -digo totalmente serio.
Quinn se acerca a mí, me agarra del hombro y me dice señalando:
-Mira al cielo, por encima de la cúpula.
La cúpula es una barrera transparente que no deja pasar el aire tal y como viene del exterior, sino que lo purifica para que nuestros pulmones puedan respirarlo sin dificultades. Un sistema parecido al que hay en las ventanas, solo que este permite ver el exterior. Tiene una forma redondeada, distinguible, a penas, por los reflejos del sol.
-¿Qué ves?
Hay un cielo azul cubierto por nubes blancas que forman dibujos. Un sol medio escondido da señales de existencia intermitentemente. Sólo podemos verlo un par de horas al día, luego se esconde detrás de los muros del centro, y después desaparece completamente dejando un manto negro de estrellas grabadas.
-¿Qué quieres que vea? -le pregunto.
-Que este cielo sigue siendo el mismo cuando cae la noche y la oscuridad lo cubre. Se llena de estrellas y puede que la oscuridad no sea tan absoluta, pero existe y quiero verla. Quiero escapar de esta cárcel y entrar en el laberinto del mundo. No quiero más clases de aprendizaje, ni cúpulas que me protejan. Voy a ir a los suburbios y voy a renunciar a este paraíso, porque si es entre cuatro paredes no lo quiero.
-Así pensamos todos -le apoya Kart-. ¿Para qué nos hablan de especies nuevas, de reinos distintos o de lugares extraños, si de aquí no nos dejan salir?
-Tenéis razón, pero… -entro en conversación- ¿Qué pretendéis?
-Aun no podemos adelantar nada -dice Kerwin-, pero esta noche lo sabréis… ¡Venid a las doce a la sala de insomnio!

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Ángelus
Español, escritor y autor del blog "El enigma de los dioses". También creó en blogger el blog que dió vida a este proyecto: "Eterno y Cambiante" y es el editor más activo de la web. [Ver Biografía]

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