263 Jonhy

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La furia de los dioses nos arrastra a una guerra sin precedentes. Nos vemos inmensos en el conflicto, manejados al antojo de una mente cruel, y resignados a especular con lo que va ocurriendo. Los destellos de claridad de los infectados por el virus-g no son suficientes para desentramar la duda y quitar la venda de los ojos. Los dioses han despertado, al ver su plan alterado, se mueven detrás de cada uno.

Entre sombras me veo envuelto, en esta cárcel medio abandonada. Si me dan de comer no es por otro motivo que el de mantenerme vivo y pedir un cambio injusto, en caso de que los acontecimientos le den la espalda. Difícil me resulta continuar respirando, porque mi mente inquieta busca las respuestas de esta traición y ha chocado con la voluntad de los dioses. Tais los apoya abiertamente, no así Nancy. Sea como sea, ellos controlan nuestros destinos con hilos invisibles de poder. Sus diferencias las resuelven peleando con nuestros ejércitos. Luchan por reconducir a el rumbo desviado por Sifrid. Veremos a donde acabará este desvarío. Yo, me temo lo peor.

De momento, la máscara sigue presente, la guerra sigue siendo del virus-g y el destino va sellando su letal aparición. ¡Que los dioses de la tierra prometida juzguen este cruel episodio! Yo no puedo. No puedo entender cual es el motivo, como no puedo entender el papel de Simón. Mis ojos no están totalmente abiertos. La claridad me enseña secretos, el futuro mismo, pero con cada decisión cambia el entramado. Con cada nuevo vistazo al continente, los ejércitos van tomando posición, pero el desenlace cambia radicalmente. Todo depende de los dioses.

Continúa leyendo 264 Sir o visita el índice de Los reinos del sur, la primera novela de la saga El enigma de los dioses.

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