16 Simón

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-¡Nos hemos pasado!

-Mira que me lo temía. -comenta Helen.
La calle está tan oscura que no hemos visto la esquina para girar al norte. Es extraño, porque la calle que baja tenía bastantes farolas. No entiendo como hemos seguido caminando sin percatarnos de las luces. Sea como sea, ahora tenemos que enmendar nuestro error.
-Deberíamos regresar…
-¡Silencio!
Un crujido azota en la oscuridad. Viene desde atrás. El rumor nos espanta. Encontrarnos ahora con una bestia, un animal salvaje, podría ponernos en una situación muy comprometida. La noche siempre trae estos seres, enemigos temibles. Las marcas en las paredes y los ratros de sangre no se hacen solos. Muchos han caído caminando por estas zonas a estas horas.
-Debemos continuar. No sabemos que puede ser eso.
El crujido es precedido de pasos. La oscuridad lo oculta, pero si es una bestia, nos estará viendo sin el menor esfuerzo. Estamos expuestos. La desgracia puede caer sobre nosotros. Avanzamos hacia el oeste intentando no llamar la atención, hasta que dejamos ese sonido atrás.
-¿Y Danny?
-Nos lo hemos dejado, intentando esquivar ese ser.
Hablamos aun entre susurros. Estamos temerosos de regresar, pero tenemos que hacerlo para buscar a nuestro amigo. Ahora, el silencio es absoluto y nos pesa. Estamos en mitad de la negrura, con la losa del silencio… como nunca nos habíamos visto en nuestras vidas.
-¡Ay, que lo hemos perdido!
-¡Maldita la hora en la que salimos! -grito cabreado.
-Sabíamos que era peligroso y aun así decidimos venir -nos calma Lumi-. La culpa es de todos, pero no tenemos que buscar culpables. Hallemos una solución.
A continuación nos quedamos todos pensativos, tratando de trazar un plan para escapar de esta niebla negra, o en el mejor de los casos, encontrar a Danny.
-Regresemos con los demás y cuando lleguen nuestros padres, contémosles lo sucedido y que sean ellos los que vengan a buscarlo.
-¿Y si le pasa algo? ¡Había algo allí!
-No podemos volver nosotros. Si es una bestia de verdad, posiblemente esté muerto y nosotros no tendríamos ninguna posibilidad de salvarle. Si no es una bestia, no le ocurrirá nada, y podrá esperar a que los adultos lo busquen.
Por fin alguien que habla sensatamente. Ariel es el único que puede razonar a estas alturas. Danny estará bien. Darío aun nos protege en la noche. Mientras el rey viva, tenemos un seguro de vida. Pero no tentemos a la suerte. ¡Volvamos enseguida!

Continúa leyendo 17 Jonhy o visita el índice de Los reinos del sur, la primera novela de la trilogía, El enigma de los dioses.

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