110 Kerwin

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Llegamos exhaustos al refugio. Por suerte, no ha habido rumores de persecución, pero tememos que puedan seguir nuestras huellas. Antes de descansar, decidimos realizar otra incursión en la clarividencia del virus. Esta vez nos sentamos alrededor de la mesa de comida. Tras cogernos las manos, cerramos los ojos y nos concentramos en el grupo que nos perseguía con antorchas.

Las imágenes nos abordan a todos por igual, mostrándonos lo que ocurrió hace unas horas. Nos seguían el rastro desde lejos… pero entonces, ¡la manada de lobos se cruzó con ellos! Intentaron defenderse con las antorchas. Llegaron a quemar algunos lobos pero… la mayoría de las bestias atacó directamente a la yugular… Los gritos de terror cruzaron el tiempo y la distancia, la sangre se derramó, la muerte los alcanzó… Al poco rato llegaron los soldados y encontraron a los lobos devorando su botín. Acabaron con un par de ellos con sus lásers y el resto huyó hacia las montañas. Intentaron descubrir porque los caídos viajaban en esa dirección, pero no encontraron el rastro que seguían. Finalmente regresaron por donde habían venido.

-Parece ser que hoy tendremos una noche tranquila. -comenta Helen rompiendo el hechizo.

-Sí, pero sólo hemos tenido suerte -réplica Ariel muy pesimista-. La comida que hay tiene mal aspecto y no creo que dure más de un par de días. Además los soldados no tardarán mucho en encontrarnos.

-Está claro que debemos continuar hacia delante, ¿pero  hacia donde? –Helen busca desesperadamente una solución- Los campesinos no nos ayudarán…

-…a no ser que compartamos el tesoro -la teoría de Lumi abre una nueva vía de esperanza.

-¡No podemos hacer eso! –Ariel eleva la voz de nuevo, pero ahora con más energía- ¡Acabaríamos con nuestras reservas del antídoto y moriríamos todos! No sabemos cuanto tiempo tenemos que continuar tomándolas, a lo mejor es para siempre.

-No necesariamente -mi voz resuena serena-. Podemos repetir el sabotaje tantas veces como queramos. Contamos con una ventaja importantísima: podemos predecir el futuro. ¡Tendremos todas las de ganar!

Tras una breve discusión, finalmente decidimos repartir la cura y ganar aliados contra la supervivencia. Será una misión arriesgada, pero salvaremos vidas y podremos encontrar algo de paz.

-¡De acuerdo! Comer lo que no esté en mal estado y descansar. ¡Mañana será otro duro día!

Continúa leyendo 111 Evangelio de Samuel o visita el índice de Los reinos del sur, la primera novela de la trilogía, El enigma de los dioses.

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